La piel exterior es la publicidad, la capa protectora, brillante aunque áspera e indigesta (no en vano ostenta el monopolio de la violencia), que se ve desde fuera y que protege el interior; la carne nutritiva y suculenta, la privacidad, zona de madurez donde los individuos disfrutan del tesoro de sus propiedades salvaguardadas de la pública voracidad. El hueso opaco, macizo, impenetrable, corazón nuclear y semilla germinal que no tiene sabor ni brillo es la intimidad. Teoría frutal de la intimidad. José Luis Pardo.